En ti veo la preocupación… amorfa, triste, ilusa…
Y en tus garras negras y mórbidas
Hay sangre propia difusa al placer,
Que ataca día a día tu recuerdo sin saber.
Ocultas tu rostro afligido, desangrado y dolido…
Que con mano tibia y cálida,
Convertida en escudo de pupilas
lucha por no infringir dolor.
Atente tal batalla me encuentro yo en inspiro
Con espada blanca y armadura intacta,
Corto mi mano alba y brindo sangre a tu honor.
Aunque digas que no... ¡Gracias!
ResponderEliminar=)